Cuando el like no es sinónimo de éxito

Hoy estamos de “cumplemes”. Hace un mes justo (mi primer día de las “no-vacaciones 2014”), me levanté una mañana dispuesto a poner en marcha esta web. Una idea sencilla pero que llevaba barruntando tiempo… y no hay nada como tener cinco minutos libres para liarte la manta a la cabeza y darle forma a todas las anotaciones que había ido acumulando en el Evernote.

Una web donde escribir sobre aquello que me gusta, sobre mi trabajo, mi día a día:

  • Todo lo que supone el ecosistema web
  • El mundo de la empresa desde el punto de vista de alguien que –con dos compañeros de viaje más sin los que esto no hubiera sido posible- se busca sus habichuelas desde hace ya 14 años (uff! cómo pasa el tiempo)
  • La fotografía… a la que llegué hace dos años para quedarme 🙂

Durante este mes he ido monitorizando la repercusión (todavía mínima) del alcance de mis publicaciones. Hay post que han tenido un éxito esperado y otros que han pasado de puntillas. No me importa. En esta primera fase quiero conseguir la disciplina de escribir de forma frecuente y, sobre todo, de aportar cosas… que aquellos que lean estas líneas se lleven “algo”.

Hasta aquí todo muy protocolario, pero no es de esto de lo que quería escribir en esta entrada… aunque sí que ha venido motivada esta reflexión por lo que os he expuesto en el párrafo anterior.

Me llama poderosamente la atención que algunos artículos se han compartido más veces que visitas han tenido. Lo he comprobado en algunas entradas que he visto que tenían “cierta” repercusión (dentro del alcance limitadísimo que tiene el blog ahora) y en momentos las veces que se ha compartido el artículo es superior al número de visitas que tenía en ese momento.

Esto ofrece una clara conclusión: NO LEEMOS LO QUE COMPARTIMOS. Bueno, quizás me haya pasado al generalizar de esta forma, porque seguro que casi todos leemos lo que compartimos ( 😉 ) pero también hay gente que no lo hace. Esto me lleva a pensar que no vale con compartir contenidos por aquello de hacernos “interesantes” o “especialistas”, o demostrar nuestros conocimientos… vale compartir aquello que has verificado que existe en primer lugar, y que sepas que puede aportar algo a esa comunidad que tienes detrás de ti (independientemente del tamaño que esta tenga). Hace muchos meses leía un artículo al respecto –hablaba sobre un post compartido cientos de veces cuando dicho link no funcionaba, incluso la gente se atrevía a comentar/resumir el post- y este microexperiencia me ha venido a recordar aquello.

Por eso, no me canso de repetir que el valor de un like o un RT es ciertamente relativo. Que hay profesionales que manejan números de likes/followers de usuario poco iniciado y son eminencias en su sector. Y viceversa.

Que la luz cegadora del like es dañina si no se maneja con cuidado… ya que solo alimenta al ego. Y el ego ya sabemos que es como la solitaria… hay que darle de comer constantemente

Ahora sí, llegados a este punto, ya podéis compartir, darle al like o comentar… si os gusta el artículo 😉

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