Influencers – No para todas las marcas

Escribía hace unos días sobre el enfoque del marketing de influencers, donde el fundamento principal era poner en la misma sintonía la marca/producto con los influencers (de los de verdad, de los que influyen en el resto de sus seguidores).

Y al hilo de esto se podrían redactar cientos y cientos de artículos sobre este tema tan manido y tan mal llevado por muchas empresas, porque hay que formularse una pregunta muy sencilla antes de abordar este tema… ¿Es necesario el uso de este canal en la estrategia de mi empresa?

Con esta sencilla pregunta -que tiene una sencilla respuesta, aunque se debería de poner en valor las opciones tanto de una respuesta afirmativa como negativa- podemos ahorrarnos muchos dolores de cabeza.

Porque lo que comienza siendo un intercambio de producto a cambios de un post, siguen con una pequeña cantidad de dinero a cambio del mismo post y luego las cantidades podemos empezar a añadirle cifras hasta donde queramos, depende del nivel de “influencer” que hayamos considerado. Y todo esto que puede estar muy bien casi nunca acaba valorándose de la forma correcta.

Primero porque valoramos que nuestro tiempo y producto tienen un coste casi 0, luego que no se mide el ROI que tienen las acciones que se llevan a cabo con influencers (quizás algunas métricas difíciles de cuantificar de forma correcta, quizás desconocimiento por parte de la empresa de qué medir y cómo tomar decisiones según los datos que arrojen dichas mediciones, etc…)

Hay que tener clara una cosa: Si nosotros no trabajamos gratis, no podemos esperar que colaboraciones gratuitas sean la panacea y sean la solución al retorno de nuestro ecommerce.

Con esto no quiero tirar por tierra el marketing de influencers (de hecho hay muchos ejemplo muy válido de cómo una estrategia adecuada en este sentido ha hecho crecer en reconocimiento y ventas a las marcas), lo que sí que quiero poner el foco es en una cuestión:  No todos las empresas/marcas necesitan estas acciones… y si se van a llevar a cabo las mismas, hay que dotarlas de presupuesto y medir el retorno que estas van teniendo acorde a unos objetivos que claramente hay que definir.

Lo mejor es analizar cada situación en particular, evaluar si por este canal podemos tener un retorno interesante (como en general hay que hacer con todos los canales… bien sea retorno directo vía conversiones o bien reconocimiento de marca, que también tiene su gran valor) y en base a estos datos, ejecutar.

Ni todos los influencers influyen, ni todas las empresas necesitan influencers. Ni todas las marcas son perfectas ni todos los influencers acaban enviando un mensaje acorde a los valores de la marca. Al final, lo que tenemos que hacer -desde el punto de vista de la marca- es bajar a la conversación real, a la conversación con el usuario final, a conseguir hablar con el usuario y que este se sienta cómodo con la marca. Y si para llegar al usuario hemos tenido que hacer uso de influencers, pues perfecto… pero que todo responda a una estrategia con unos objetivos bien definidos.

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