SMS – La vuelta al pasado

Los SMS fueron los protagonistas indiscutibles de la comunicación hace algunos años: Era el canal favorito de muchos usuario (y marcas) para comunicarse, tanto que eran hasta célebres las saturaciones del servicio en fechas y momentos muy puntuales.

Pero cayeron en el olvido: La implementación masiva de los smartphones, la aparición de nuevos canales de comunicación directa (por ejemplo WhatsApp), el uso de las redes sociales también como herramientas de comunicación (mensajería de Facebook o Instagram), incluso condicionantes como el coste (casi 0) de estos canales mencionados frente al coste de envío de SMS … hicieron que los SMS pasaran del todo a la nada de forma vertiginosa.

Así hasta dejar el canal casi vacío: Vacío de comunicación… y de ruido. Y esto último ha sido lo que ha supuesto la reactivación poco a poco del canal.

Si ahora mismo lo habitual es tener cientos de WhatsApp al cabo del día y apenas SMS, está claro que la atención del usuario se centra sobre este último canal por lo extraordinario del mensaje. El sobre impacto al que estamos sometidos a través de los cientos de notificaciones que podemos recibir de WhatsApp, Messenger, Instagram, emails, etc… hace que seamos “insensibles” a una nueva notificación de dichos canales que, por lo general, sabemos que están llenos de notificaciones… Pero recibir un SMS es algo diferente, algo inesperado y por eso las empresas han detectado en dicho canal una nueva fuentes de comunicación con sus clientes.

Y para no caer en el error y volver a ser un canal más, lo ideal es utilizar este canal de forma selecta: No abusar con las notificaciones y mensajes por dicho canal y realizar una estrategia de  comunicación de acciones muy concretas, hacia usuario fidelizados y con información que usuario espera (o desea) recibir.

Como todas las acciones que llevemos a cabo en nuestra estrategia de marketing, debemos de medir las tasas de entrega, apertura y las conversiones que dicho canal nos genera.

Esto último es tremendamente importante para valorar el retorno que tenemos en las acciones realizadas ya que el envío de SMS tiene costes (al contrario que por ejemplo el envío de WhatsApp), que pueden llegar a ser bastante optimizados si utilizamos plataformas específicas para el envío de SMS.

Recibir un SMS nos despierta curiosidad por lo inesperado del mismo: Ahora lo que tenemos que conseguir es que el mensaje sea lo más atractivo posible para convertir al usuario.

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