Poniendo el ego al servicio de la empresa

Suele ocurrir en entornos creativos (y también en entornos empresariales) que uno de los elementos contra los que hay que luchar para la consecución del éxito es el control del ego.

Las personas, por naturaleza, tendemos a ser egoistas, egocéntricas… necesitamos la palmadita en la espalda, las palabras de aprobación y esos mensajes “envenenados” de qué buenos somos. Esto, de una forma controlada, tiene su parte positiva: Mejora nuestra motivación, nos hace ver la recompensa al trabajo bien realizado y nos predispone para seguir trabajando con las mismas ganas.

Sin embargo, en muchos casos, tiene un efecto contrario… el creernos más de lo que somos y el no reconocer los méritos del equipo en la consecución del éxito. Esto desemboca en una lucha de egos difícil de controlar y que suelen tener un final dramático.

Soy un firme defensor del trabajo en equipo, donde las piezas formen parte de un engranaje perfecto que permita conseguir éxitos más allá de lo que cada elemento de ese engranaje pudiera conseguir. Para ello basta con la difícil labor de poner el ego al servicio del grupo, esto es, en un entorno de trabajo/empresarial, “ceder” nuestro ego en beneficio de la empresa.

Entiendo que en estructuras clásicas, estancas y jerarquizadas, cada uno intente en cierto modo hacer la guerra por su cuenta, buscando más el beneficio propio que el pensamiento grupal… pero en estructuras flexibles, modernas, más horizontales… se hace totalmente necesario el trabajo en equipo para el bien común.

Por otro lado, la empresa también debe valorar esas actitudes y buscar siempre un método de recompensa hacia su colaborador. No hablo de temas económicos -que suele ser el grado máximo de recompensa en nuestros días-, sino beneficios formativos, mejoras del entorno de trabajo, … Todo esto que suena muy bien hay que tratar conjugarlo con el día a día que cada grupo empresarial vive, siendo los actuales unos días bastante complicados para llevar a cabo esa difícil gestión.

Ilustra la entrada una foto (realizada por Alberto J. Antón) de un sesión de moda que realicé el pasado verano y donde la coordinación y el estupendo trabajo de las 8 personas que conformaban el equipo, el resultado fue el que estábamos buscando. Cada uno entendió su labor y la realizó a la perfección en pro del resultado final… aunque luego los focos finales no fueran hacia él… Trabajo en #equipo

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