Motivacion para mejorar

Mantener la motivación propia y de tu equipo de trabajo es fundamental para conseguir éxitos profesionales. No basta solo con rodearte de un equipo de buenos profesionales capaces de conseguir abordar cualquier proyecto que se consiga para la empresa, además de ello, el factor motivación e implicación aporta el resto… Y en esta ecuación:

 

Conocimiento + Motivación = Éxito

 

el peso de la motivación es fundamental… porque el conocimiento, como el valor, se supone.

Tener un clima laboral óptimo y rodearse de un equipo cohesionado son el inicio del camino para conseguir pequeños objetivos fácilmente realizables que se transformen en otros de mayor envergadura.

Porque para conseguir grandes metas hay que avanzar en pequeños pasos, de ahí la necesidad de establecer pequeños objetivos semanales que sean fácilmente alcanzables. Conseguir esas pequeñas metas aportará satisfacción personal dentro del equipo y, por ende, motivación adicional para conseguir grandes metas.

Otro de los puntos de motivación suele estar en el horario de trabajo y en las horas invertidas: No siempre la mayor inversión de horas supone mayores retornos de consecución de logros… más bien es justo al contrario. Hay que “saber trabajar”, aprovechar los picos de gran rendimiento y saber cuándo cortar y desconectar porque a pesar de que se le inviertan más horas, el resultado no va a salir.

Contar con la confianza de que puedes desconectar en el momento en que tu cabeza no rinde y que puedes seguir en cualquier otro momento y/o lugar es igual de importante para trabajar con ese clima de confianza y de equipo.

Y es que los beneficios que aportan cada uno de los individuos del grupo, benefician al grupo por completo si este funciona de forma cohesionada. Pequeños logros individuales suman al espíritu de equipo.

Por ello, tener colaboradores comprometidos y motivados con la empresa aporta sustanciosas mejoras en reputación de marca-empresa y en prescripción de servicios. Los integrantes del equipo son uno de los canales más creíbles que el propio altavoz de la marca… y esto es así porque las personas (clientes potenciales) acaban creyéndose más a las personas (colaboradores prescriptores) que a las empresas.

Un equipo motivado está siempre dispuesto para la mejora… y esa mejora se traduce en mejores servicios y en éxitos del cliente final, con lo que cerramos el círculo perfecto.

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