Los pasos en el carrito de la compra

Aquellos que seáis lectores de este blog me habéis visto utilizar varias veces la frase de “MENOS ES MÁS”. Es un lema que suelo aplicar a muchos de los conceptos sobre desarrollo web, usabilidad, diseño… la cosas deben de ser claras y sencillas. Información directa y nada rebuscada. Todo lo importante tiene que estar accesible.

En este caso quería centrarme en el proceso de confirmación del carrito de la compra que encontramos en nuestro ecommerce. Cada proyecto hay que entenderlo como algo específico pero en líneas generales soy partidario de reducir al máximo los pasos que un usuario tiene que ir confirmando hasta llegar a efectuar el pago y confirmación final de nuestro pedido.

Proceso de checkout en un paso

 

A nivel de diseño y estructura del ecommerce, sería recomendable que durante el proceso de finalización de la compra, el entorno que ve el usuario sea totalmente limpio, orientado a la conversión, sin distracciones: Botones de redes sociales, otras llamadas a la acción que pudiéramos tener en nuestra web, etc… sería recomendable que no estuvieran visibles (y/o accesibles): Que el usuario se centre en la confirmación del pedido.

En primer lugar, es completamente lógico que si dedicamos 4 pasos en lugar de 1 tenemos más opciones de que en alguno de ellos el usuario desista de la compra y abandone la cesta. Si sólo hay que completar uno, facilitamos el “CHECK OUT & GO” y evitamos puntos de fuga.

Un paso implica sencillez, líneas directas… hay que facilitarle la vida al usuario. Además, si analizamos muchas tiendas online, muchos de los pasos intermedios que damos hasta la confirmación final son evitables porque sólo se ofrece una opción de transporte o una opción de pago… ¿Qué tipo de selección es aquella en la que hay una sola opción? ¿Por qué no suprimimos esos pasos intermedios en los que únicamente tenemos que hacer clic en el botón de “Siguiente” porque no tenemos que seleccionar nada?

checkout

Ejemplo de proceso de checkout realizado en un solo paso. En una sola pantalla el usuario aporta toda la información necesaria. Sólo una llamada a la acción claramente identificada (“PLACE ORDER”)

En el caso de que sea necesario la implementación de un proceso de confirmación de pedido en varios pasos, es totalmente necesario tener información proveniente de la analítica web de cómo se comportan dichos pasos, en que puntos hay más abandonos. Tenemos que saber qué está pasando en nuestra web.

Por ejemplo, si no hacemos mención a los costes de envío de nuestro pedido y en el paso dedicado al transporte mostramos el precio y este sale a un precio desorbitado (o que sencillamente el usuario no ha tenido en cuenta), es factible que en ese punto sea un punto de abandono de carritos. ¿No sería más recomendable informar de los gastos de envío de primera mano? Así el usuario tendría asimilado el coste del envío durante todo el proceso de la compra y no se llevaría “sorpresas desagradables” que harán que abandone su idea inicial de compra.

Otro tema relacionado con la sencillez en el proceso de compra es optimizar el proceso de alta/registro/login del usuario. Si es la primera vez que compra, que los datos que nos facilite cuando esté completando su pedido sirvan para darse de alta (sin tener que colocar la información dos veces) es lo más óptimo. Como siempre, los datos a solicitar que sean los justos y necesarios. Ni más ni menos.

Además, otros factores a tener en cuenta durante el proceso del carrito de la compra son, por un lado, las recomendaciones de productos a añadir al carrito en base a lo que en este se encuentran (crosselling) y por otro la gestión de carritos abandonados, que no deberían de caer en saco roto y ser el punto de partida para acciones de recuperación de los mismos (por ejemplo, recordar el carrito que se ha dejado a medias y puede recuperar de forma sencilla, el ofertarle algún tipo de descuento o promoción por completar el mismo, etc…). En definitiva, si ha picado, conseguir la pieza… siempre bajo los parámetros de la cercanía y sin ser intrusivos. Ser pesados puede conseguir el efecto opuesto: Que no nos compre ahora… ni nunca.

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