Esta semana SI publico

Lunes por la mañana. Enciendo el ordenador. Mientras se descarga el correo repaso el timeline de Twitter. Post de Tristán Elósegui. Tristán y su blog son de lectura obligada. Un “must“. Siempre aporta valor.

No puedo estar más de acuerdo con lo que comenta en el post. Son consejos básicos que recomiendo a todo el mundo leer. Me llama la atención el segundo: “Calidad antes que cantidad”.

twitter-tristan

El correo ya se ha terminado de descargar. Repaso mis suscripciones y me encuentro con un post de @calvoconbarba. Interesante. Lucas siempre trae buenos contenidos, además de que su estilo de redacción me gusta mucho. Lo leo. Estoy bastante conforme con lo que dice.

twitter-calvoconbarba

Curioso. En menos de 30 minutos un par de post de personas que yo considero referentes que, con enfoques distintos en su redacción, hacen mención a la calidad por encima de la cantidad en lo que a publicaciones en el blog se refiere.

Uno tiene que escribir por pura motivación personal, tratando de aportar el máximo valor posible y no por establecerse a un calendario editorial prefijado. Así como no esperar repercusión de tus publicaciones de forma inmediata, sobre todo si el blog está en sus momentos iniciales, nadie lo conoce y no eres un influencer ni nada que se le parezca. Aquí que cada uno que sustituya “motivación personal” por aquello que sea el motor de su blog (buscar difusión comercial, crear marca personal, generar tráfico a su web corporativa,…)

Y lo menciono porque a veces me ha pasado: Tener una “obligación” de escribir sobre una temática cuyo esbozo ya está hecho pero no encontrar la forma de darle un sentido a todo. Por suerte, esas líneas han quedado en un Word inacabado pendiente de completar cuando las musas vengan a visitarme… o directamente quedarán en el cajón del olvido.

Llegados a este punto tengo que confesar que a veces he escrito demasiado, aunque todo responde a una estrategia inicial, ya veremos si el tiempo indica que es la correcta. Pero la idea es optimizar contenidos: Escribir menos y tratar aportar más.

Porque escribiendo menos artículos puedes profundizar más en los que sí que vayas a realizar. En definitiva, escribir se basa en contar tu experiencia, los conocimientos que adquieres y vas poniendo en práctica.  ¡Ojo! Que con esto no quiero decir que escribir mucho sea malo: Si eres capaz de escribir contenido de valor todos los días, ¡enhorabuena! … y que sepas que me das envidia 🙂

Escribir sirve de ejercicio de reflexión y aprendizaje. De consolidar conocimientos y de probar en cosas que van viendo/leyendo y probar en primera persona. Como comentaba hace unos días, es ciertamente complicado saber de todo en profundidad… pero soy de los que piensa que la constancia de un blog te puede ayudar en tu curva de aprendizaje. Curva que requiere de tiempo que muchas veces no disponemos.

Pagaré mi penitencia por haber escrito de más algunas veces… aunque siempre ha sido con la mejor de las intenciones. Y por haberle cogido la idea del título a Lucas 😉

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