El contenido es el principe

El contenido es el príncipe

Seguro que muchos habréis oído/leído esa frase tan socorrida de que el “el contenido es el rey“. Hablando en términos de posicionamiento web, de difusión de identidad corporativa siempre se hace mención a aquello de que hay que generar contenido (cuanto más mejor) y que sea de calidad.

Doble dificultad: Generar mucho contenido y, ya puestos a pedir, que este sea de calidad. No nos vale con contenido mediocre, porque estaremos desandando el camino.

Parece que si queremos vender nuestro producto (o servicio) sólo está la vía de generar contenido. Que todo gira alrededor del dichoso contenido y que con mucho contenido conseguiremos posicionar muy bien nuestros sitios web y llegaremos de forma casi inexorable a estar frente a los ojos del usuario, de forma que solo va a tener una opción: Elegirnos a nosotros.

Esta situación bastante utópica e idílica dista de ser la realidad de la mayoría de las empresas. Puntualicemos.

En primer lugar, rebajemos la categoría del contenido. En mi opinión, no es el rey y, de momento, se queda en príncipe. El contenido es el príncipe, es importante dentro de la jerarquía de la empresa pero no es lo más importante.

Si seguimos en términos monárquicos, la cúpula, el que dirige los destinos de nuestra empresa, el santo grial sobre el que gira todo debe de ser nuestro producto. El producto es el rey. Y ahí es donde debemos de focalizar gran parte de nuestra atención.

Debemos de desarrollar un producto que cumpla con los siguientes patrones:

  • Que sea un producto pensado, analizado y único en sus ventajas competitivas. Bien sea porque es un producto innovador, diferente a lo que existe en el mercado, porque mejora productos existentes o bien, porque siendo parecido a otros que hay en el mercado, presenta ventajas tales como un precio más adecuado o un servicio venta/postventa mejorado
  • Que sea un producto que resuelva necesidades del usuario. En definitiva, que sirva para algo concreto y que el usuario potencial vea que ciertas necesidades que tenía se ven resueltas con dicho producto.
  • Que sea un producto que vaya adecuadamente presentado, con un packaging atractivo, visual … aquello de la primera impresión es la que cuenta es real. El producto que visualmente sea atractivo tiene más puntos ganados sobre aquel producto con el que compite y vaya con un traje anónimo.

Y luego, todo esto, lo aderezamos con contenido. Contenido donde explotemos las ventajas de nuestro producto, donde presentemos el mismo y todas sus variantes. Donde especifiquemos las 10 ventajas del uso de nuestro producto, los 5 usos diferentes que presenta el mismo…en definitiva, contenido para posicionar nuestro producto, un producto que ya tiene una identidad y unos valores propios que suponen el éxito del mismo. Un producto que puede defenderse solo y que lo que haremos será ayudar a ponerlo al alcance de la vista de más gente.

A nivel desarrollo web, nos queda darle forma a todo esto que comentamos … y es como estructurar y presentar nuestro producto para que su presentación sea correcta y se maximicen las conversiones: Diseño de la ficha de producto, descripciones adecuadas, llamadas a la acción, supresión de elementos que distorsionan en determinadas partes del proceso de compra (si lo hubiera), … pero esto será material para otro post.