El principio de menos es más aplicado al diseño web

En el campo del desarrollo web, como en casi todo, las tendencias de diseño están a la orden del día. Hemos pasado de estructuras recargadas, animaciones por doquier, sonidos que nos persiguen y poco estructuración de contenidos a desarrollos limpios, puros, sencillos y elegantes, de fuentes claras y fáciles de leer e imágenes grandes y atractivas.

El concepto de menos es más aplicado al desarrollo web. Menos elementos que no aportan nada (salvo perdernos en la navegación) para obtener más conversiones, mejor experiencia de usuario.

Las influencias de los nuevos sistemas operativos están presentes en el diseño web. Quien no ve una clara correlación entre el sistema operativo de Apple (con su gran cuota de mercado en todos sus dispositivos) y el diseño plano y sencillo de las actuales webs.

Además, este nuevo concepto de diseño también va asociado a una serie de estructuras que funcionan en la actualidad. Cada tipo de página va asociado a un formato de página que está más o menos estandarizado y que casi todos tomamos por base. ¿Por qué es así? Bien sencillo: somos animales de costumbres, enseguida identificamos un ecommerce por la disposición del carrito, los sidebar con las categorías de productos, los filtros de precios, etc… El usuario está familiarizado con este tipo de estructuras y salirse de ahí puede conllevar que la experiencia en la navegación del mismo no sea todo lo positiva que desea. Siempre es deseable innovar, aportar cosas nuevas, pero mirando siempre la cuenta de resultados. De nada nos serviría tener la web más atractiva del mundo si el usuario no sabe donde esta localizado el menú.

Además los razonamientos enumerados anteriormente, el concepto de menos es más aplicado al diseño web aporta otra serie de ventajas.

Al reducir los elementos de “distorsión” le damos más importancia a aquellos elementos en los que queremos focalizar la atención. Nuestro mensaje e imágenes son los que aportan el valor de la web. Nos centramos en el contenido, en lo importante, no en el continente.

Menos elementos supone menos carga de la web. Si simplificamos los elementos a mostrar en nuestra web (y la forma de hacerlo) mejoramos la experiencia de usuario a nivel de tiempos de carga. Las cargas eternas aderezadas con animaciones previas son de épocas pasadas a las que no hay que volver de ninguna manera.

Esto último también mejora el WPO, es decir, a efectos SEO, mejoramos la forma en la que los robots nos miran.

Diseños más sencillos permiten que podamos aplicar un responsive design de forma más sencilla que sí utilizamos estructuras muy complejas. Nuevamente, mejoramos la experiencia del usuario al poder ofrecerle al usuario una web adaptada al dispositivo en el que esté realizando la navegación.

Es definitiva, parecen claras las ventajas que aporta el diseño plano, el diseño sencillo basado en contenidos de calidad y abandonando los artificios de tiempos pasados.

 

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